Más tiempo dentro
Un ambiente agradable retiene. El cliente que está cómodo mira una estantería más, se sienta a esperar sin impacientarse y alarga la sobremesa.
Para tu negocio
Marketing olfativo y aromatización comercial para hoteles, tiendas, clínicas, oficinas, showrooms, spas, restaurantes, salones y coworkings.
Por qué funciona
La vista y el oído pasan primero por el tálamo, la centralita del cerebro. El olfato tiene además una vía propia que llega muy pronto a la amígdala y al hipocampo, donde viven la emoción y la memoria. Por eso un olor puede devolverte a un sitio en el que no estás desde hace veinte años antes de que te dé tiempo a pensarlo.
En un negocio eso significa algo muy concreto: el cliente no evalúa el aroma, lo siente. No dirá «qué bien huele aquí». Dirá que el sitio le pareció limpio, cuidado, caro o agradable, sin saber muy bien por qué. Ese «por qué» es el que se puede diseñar.


Qué consigue
Un ambiente agradable retiene. El cliente que está cómodo mira una estantería más, se sienta a esperar sin impacientarse y alarga la sobremesa.
El aroma se archiva junto al recuerdo del sitio. Meses después, ese mismo olor en otro lugar devuelve tu local a la cabeza del cliente.
Cubre lo que no quieres que se note —cocina, humedad, producto químico, gente— y sustituye el vacío por algo elegido a propósito.
El mismo producto en un espacio que huele bien se percibe mejor cuidado. Es el detalle más barato que sube el listón de todo lo demás.
Preferimos no darte porcentajes. Circulan muchas cifras sobre marketing olfativo sin estudio detrás, y no vamos a repetirlas para venderte un equipo. Lo que sí está documentado es la vía directa entre olfato, memoria y emoción; el resto lo verás tú en tu propio local.
Sectores
No es el mismo trabajo perfumar un lobby de hotel que una clínica. Esto es lo que suele buscar cada uno.
Una firma olfativa igual en lobby, pasillos y habitaciones: la marca se siente antes del check-in.
Alarga la visita y hace que el probador se sienta un sitio donde apetece quedarse.
Tapa el olor a desinfectante, que es el que pone en tensión la sala de espera.
Aire que no se estanca a media tarde, y una recepción que recibe bien a quien llega de fuera.
Sube la percepción de calidad de lo que expones sin tocar ni una pieza del montaje.
El aroma es media sesión: marca el momento en que el cliente desconecta de la calle.
Aroma en entrada y baños, nunca en sala: la cocina tiene que seguir siendo la protagonista.
Cubre el olor a tintes y productos químicos, que es lo que más se nota al entrar.
Espacios compartidos con mucha rotación: el aroma constante es lo que los mantiene neutros.
Cómo trabajamos
Metros, altura de techo, corrientes, aire acondicionado y qué olores hay que tapar. Sin esto, cualquier recomendación es una adivinanza.
Probamos candidatos en el propio local, no en un catálogo. El aroma se elige con la marca delante, no antes de conocerla.
Colocamos los difusores donde el aire los reparte, los programamos por franjas y ajustamos la intensidad hasta que no sature.
Las recargas llegan antes de que se acaben y revisamos los equipos. Si el local cambia de uso, el aroma se reajusta.
Empezar
Cuéntanos qué negocio tienes y cuántos metros ocupa. Te preparamos una propuesta con aroma, equipos y cobertura.