Cuando cambias un registro DNS, el cambio no llega a todo internet a la vez: miles de servidores intermedios tienen tu registro anterior “memorizado” (en caché) y solo lo actualizan cuando su copia caduca, según el TTL del registro. A ese proceso se le llama propagación.
¿Cuánto tarda?
Normalmente de unos minutos a un par de horas. En casos extremos (TTL largos o cambios de nameservers), hasta 24-48 horas. Que tú aún veas la versión vieja no significa que el resto del mundo también — tu propio dispositivo también cachea.
Trucos útiles
Si planeas un cambio importante, baja el TTL a 300 (5 minutos) un día antes: la transición será casi instantánea. Y para comprobar el estado real, usa el botón “Comprobar conexión” en tu panel de hosting — consulta el DNS en vivo, sin caché.